lunes, 9 de agosto de 2010

Mia Farrow, estrella de cine y militante de los derechos de los niños


LA HAYA — La actriz Mia Farrow, cuyo testimonio el lunes ante el Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL) contradijo las declaraciones de la modelo Naomi Campbell, es una estrella de Hollywood y una activa militante de los derechos de los niños.

Embajadora de buena voluntad de la UNICEF, Mia Farrow se ha destacado en los últimos años por sus lucha a favor de los niños víctimas de las guerra y de los refugiados, particularmente en Africa.

Esta mujer de largos cabellos rubios y mirada transparente, que contradijo el lunes a la modelo británica Naomi Campbell ante el Tribunal para Sierra Leona, donde el ex presidente liberiano Charles Taylor está acusado de usar "diamantes sangrientos" para comprar armas, ha combatido toda su vida en numerosos frentes.

La primera lucha de Maria de Lourdes Villiers-Farrow -nacida el 9 de febrero de 1945 en Los Angeles, hija de John Farrow, un director de cine australiano, y de la actriz irlandesa Maureen O'Sullivan, la famosa "Jane" de los filmes de Tarzán-, fue en su niñez, cuando contrajo polio.


También su vida familiar ha estado marcada por luchas y relaciones dolorosas.

Farrow se casó muy joven con el cantante estadounidense Frank Sinatra (1966-1968) y después con el músico André Previn (1970-1979), y fue pareja durante 12 años de Woody Allen. Tiene 15 hijos, de los cuales 11 son adoptados.

Su carrera en el cine, donde ha interpretado unos 60 roles, para la pantalla grande y pequeña, debutó junto a su madre, en un cortometraje.

Su primer gran éxito fue en 1968 con "El bebé de Rosemary", de Roman Polanski. Esa película le costó su matrimonio con Sinatra, quien quería obligarla a rechazar ese papel. Ella optó por el divorcio, y dos años después, tras un viaje a India, donde aprendió la meditación, junto con los Beatles, se casó con Previn.

Sus mejores interpretaciones en el cine fueron en la década de 1980, bajo el timón de su gran amor, Woody Allen, quien la convirtió en su musa, en películas inolvidables como "Hannah y sus hermanas" y "Alice".

Esa relación terminó en 1992, cuando Allen la abandonó para casarse con su hija adoptiva, Soon-Yi.

Tras esa dolorosa ruptura, Farrow siguió actuando, pero la actriz se implicó cada vez más en causas humanitarias. Viajó en varias ocasiones a Darfur, para ayudar a los refugiados sudaneses, y también se implicó en los conflictos de Ruanda y Chad, buscando ayudar a las víctimas civiles de esas guerras, sobre todo a los niños.



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