viernes, 19 de octubre de 2012

El Salvador: La lucha por la democracia y el socialismo

Roberto Pineda
Docente de la Universidad de El Salvador
Adital

San Salvador, 17 de octubre de 2012

El proceso revolucionario de nuestro país, en este periodo de gobierno de una coalición de centro-izquierda, encabezada por el presidente Funes y el FMLN, atraviesa por inesperadas veredas de profundización de la democracia y en un contexto de avances de los procesos sudamericanos de cambio, las cuales marcaran decisivamente el camino salvadoreño a la democracia y al socialismo.

En este marco, como movimiento popular surgen apremiantes interrogantes que ameritan la reflexión y discusión colectiva, para poder avanzar, entre las que se encuentran las siguientes: ¿Dónde políticamente nos encontramos? ¿Cómo fortalecer lo acumulado? ¿Cómo avanzar al socialismo? A continuación profundizamos al respecto de estas candentes preguntas.
¿Dónde estamos?

Estamos a la ofensiva. La victoria electoral de marzo de 2009 significó un inmenso esfuerzo popular para lograr el desplazamiento de la derecha oligárquica del control del ejecutivo y la llegada de un gobierno de centro-izquierda, lo cual marca el inicio de un nuevo periodo histórico en el que el FMLN se encuentra a la ofensiva, en un proceso acelerado de acumulación política, que se expresa entre otras cosas, en el control sobre Asamblea Legislativa y Corte Suprema de Justicia. Para no mencionar Corte de Cuentas y TSE.

Así como en la configuración estratégica de una alternativa de disputa económica por medio de Albapetróleo, Albaalimentos, etc. Se ha avanzado en las alturas y se necesita avanzar también en las profundidades de los sectores populares. Como dice la canción, arriba y abajo. Por otra parte, a victoria del FMLN en el 2009 fue una victoria estratégica, pero no decisiva.

La derecha sigue teniendo múltiples recursos y experiencia para recuperar sus privilegios perdidos. Y tratará de lograr la restauración oligárquica. Y la tendencia principal en este momento les favorece. Pero ha perdido la iniciativa política para definir el debate y encauzar la agenda de país y esto es clave para el proceso de lucha por la democracia y el socialismo.

Es una nueva etapa de lucha, inédita, histórica, por lo que seguramente se cometerán errores. Pero constituye el momento de mayor acumulación política logrado por la izquierda en sus casi noventa años de historia. Por lo que su consolidación se vuelva la tarea estratégica principal.
Las fuerzas del cambio

En el campo de las fuerzas del cambio se ha logrado construir a partir del 2007 una amplia y diversa alianza de fuerzas políticas y sociales alrededor de la derrota de ARENA y la conquista de un gobierno democrático integrado por el FMLN y los sectores aglutinados alrededor del presidente Funes. Estos sectores tienen intereses objetivos en seguir derrotando a ARENA.

El núcleo político del presidente Funes fue conocido como los Amigos de Mauricio y representa los intereses de sectores profesionales urbanos, pequeños y medianos empresarios, algunos dueños de medios de comunicación, sectores de la burguesía no oligárquica, incluso núcleos del capital transnacional, entre otros.
Los sectores aglutinados alrededor del partido GANA, representa los intereses de grandes empresarios no oligárquicos y sectores de funcionarios públicos recientemente enriquecidos. GANA arrastra tras de sí a otros dos partidos, a CN y a PE.

Y será interesante observar las posiciones del recién fundado MNP, vinculado a la TR. Ojala que el MNP centre sus ataques no sobre los errores del FMLN sino sobre lo que significaría el regreso de ARENA al control del ejecutivo. El MNP representa los intereses de sectores populares. Y ojala por otro lado, que el FMLN abandone su actitud de gran partido y busque al MNP para sumarlo a la pelea contra ARENA y ojala que el MNP acepte.

Y también se encuentra el movimiento popular y social, que es influenciado por algunas de las fuerzas políticas mencionadas arriba. Estamos hablando entonces de cinco sectores. El FMLN; como la principal fuerza de izquierda que representa los intereses populares, el presidente Funes, que representa los intereses de la fracción no oligárquica de la burguesía y de sectores del capital transnacional, el partido GANA, que representa los intereses de sectores de la burguesía emergente; Tendencia Revolucionaria, fuerza política de izquierda, y el Movimiento Popular, con sus tres grandes vertientes: CONPHAS y CIRAC, UNDPC y MDP.
Las fuerzas de la vieja sociedad

La derecha, por su parte, por medio de su instrumento electoral ARENA, logró en marzo de 2012 mantener el control sobre San Salvador y arrebatarle al FMLN bastiones simbólicos y estratégicos de poder territorial alrededor de la capital. Esto los oxigenó. Lograron también seleccionar a su candidato presidencial Norman Quijano sin costos públicos.

Pero siguen con dificultades. El fantasma de la compra de diputados y quizás hasta de alcaldes y magistrados, los persigue. Y como ellos lo han hecho en el pasado, están probando de su propia medicina. Y hoy están traumatizados hasta por los que se sacan la lotería.

Asimismo han logrado movilizar a ANEP y convertirla en un confiable instrumento de lucha y de construcción de alianzas con algunos sectores democráticos. Esfuerzo que se materializa en Aliados por la Democrática. Y también se encuentran trabajando por atraer a sectores de los partidos CN y PE e incluso a personajes del CD. Con GANA no quieren saber nada.

ARENA representa los intereses de los sectores oligárquicos de la burguesía.

Y durante veinte años, desde 1989 hasta 2009, lograron imponer un modelo neoliberal de gobierno autoritario junto con una economía dolarizada, como mecanismo para fortalecer sus intereses económicos. ARENA junto con ANEP se ha convertido en el principal obstáculo para el progreso social de El Salvador. No es casual su cerrada oposición a los subsidios sociales.

De recuperar el ejecutivo, ARENA desplegará una intensa y sistemática campaña para erradicar cualquier tipo de medida tomada que fortalezca el proceso de democratización y abrirán un periodo de brutal ajuste de cuentas, eliminando programas sociales y conquistas y derechos laborales, para así recuperar ganancias y posiciones perdidas y evitar con la represión, sorpresas en el futuro. Y van punteando, pero esto puede y debe revertirse.

La tarea política principal de esta etapa de lucha por la democracia, y en este periodo iniciado en marzo de 2009 es la derrota de la derecha oligárquica en los diversos terrenos en que ha afincado su dominación: en lo político, lo social, lo económico y lo cultural.

Se ha avanzado en lo político, pero falta una visión más holística que permita avanzar en lo social (desarrollo del movimiento popular), en lo económico (creación de una alternativa popular desde las alcaldías y desde el ejecutivo) y en lo cultural (construcción de una red mediática alternativa desde las universidades, las alcaldías y el ejecutivo).

¿Cómo protegemos lo ganado?

Con lucha y organización popular. El esfuerzo principal de lucha ha estado centrado en lo legislativo. Y se ha logrado aprovechar el proceso de crisis interna que vive la derecha producto todavía de la derrota del 2009. Se ha logrado atraer a los demás partidos de derecha y aislar a ARENA. Se ha logrado fortalecer el espacio legislativo y abrir el espacio judicial.

La victoria en el 2014 solo será posible rebasando las fronteras del FMLN y construyendo una alianza mucho mayor que la que permitió ganar con el entonces periodista Funes en el 2009. En ese marco una candidatura de fuera del FMLN hubiera sido lo más recomendable, pero no sucedió así por diversas razones, muy propias de la lectura que el FMLN hace de la experiencia con el presidente Funes.

Seguramente no podremos derrotar a ARENA exclusivamente con las fuerzas aglutinadas en el FMLN y en el movimiento popular bajo su influencia. Ni siquiera sumando las fuerzas alrededor del presidente Funes. Ni siquiera con el MNP. Se necesita ampliar la alianza hasta sectores de la derecha no oligárquica como GANA y el expresidente Saca. No hay otra opción.

Esto no significa que estos sectores no puedan convertirse en un futuro en enemigos del proceso de cambios. Lo importante es el papel que por sus propios intereses hoy desempeñan. Aquí no podemos partir de nuestros deseos y sentimientos, sino de las realidades impuestas por la correlación de fuerzas. Se trata de aislar al enemigo principal y más peligroso de este periodo de lucha, que es la fracción oligárquica de la burguesía representada por ARENA.

Incluso la obligada inclusión del Alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz viene a tratar de nivelar las encuestas nada favorables al candidato seleccionado por el FMLN. Pero de lo que se trata ahora es de avanzar. Y de lograr derrotar por segunda vez a ARENA y a ANEP, y de esta forma seguir socavando el poder de la oligarquía y de su instrumento electoral y colocar los intereses de la gente por encima de los intereses de los poderosos.

Debemos de reconocer autocríticamente que no hemos tenido la capacidad de proponer un candidato y un programa que provoque el entusiasmo que fue logrado con la campaña del periodista Mauricio Funes y que nos permita acelerar el estallido de la victoria. En política como en el mundo del espectáculo, el timing is everything. El momento oportuno lo es todo.

Si esta visión amplia resulta victoriosa y conquistamos la victoria en 2014 y 2015, habremos avanzado un nuevo escalón que nos conducirá a una nueva realidad política, seguramente de mayor confrontación, ya que la derecha oligárquica va reaccionar lógicamente con mucha energía, y los choques serán más agudos.
Y esto será una extraordinaria escuela política para los sectores populares. Y podría acercar un momento de ruptura con el orden establecido. Asimismo provocara una situación más favorable para impulsar la lucha por una agenda popular y profundizar los cambios ya realizados.

El 2014, independientemente de los candidatos e incluso de los partidos, es una elección que decidirá si nos movemos en una dirección progresista, de ofensiva política, de avance político o social o si retrocedemos a una situación de autoritarismo político y predominio de los intereses empresariales oligárquicos, de resistencia, de nuevo a la defensiva. La tarea política principal es convencer a una gran mayoría popular de la necesidad de seguir avanzando.

Hay que reconocer que al interior del movimiento popular no existe consenso sobre esta visión de una estrategia de amplitud. Algunos consideran que la gestión de Funes y del FMLN no se diferencia e incluso ha sido hasta peor administrativamente que los cuatro gobiernos de ARENA. Otros piensan que un gobierno de ARENA permitirá volver a reactivar la lucha social. Incluso hay los que sostienen que la derrota del FMLN es inevitable y hasta saludable para evitar que surja la corrupción por "las mieles del poder”.

Con respecto al FMLN algunos consideran que es lo mismo que ARENA, un partido del sistema. Otros van más allá y afirman que el FMLN es peor porque crea ilusiones en la gente que es posible el cambio dentro del sistema. Incluso hay trasnochados que sueñan con regresar a la lucha armada. Otros andan afanados construyendo desde la "verdadera” izquierda no un movimiento social sino un segundo partido electoral.

Nuestra opinión es que el FMLN, no obstante sus errores de táctica y de estrategia, sigue aglutinando a miles de hombres y mujeres comprometidos con el cambio social, con la revolución social, con la lucha por la democracia y el socialismo. Y es una fuerza política, popular y electoral muy poderosa.

Asimismo el régimen de Funes y del FMLN ha sido frustrante en muchos terrenos, particularmente en su política económica y en su política exterior. Pero la frustración no puede convertirse en la base para un diseño estratégico que comprenda las elecciones de 2014 y 2015. No pueden nuestros sentimientos guiar nuestros pensamientos y acciones. Lo que está en juego es demasiado importante para que permitir que esto suceda. Se necesita una visión de conjunto y evitar que los árboles nos oculten el bosque.

Una estrategia adecuada puede hacer la diferencia entre la derrota y la victoria. Por ejemplo, 1932 y 1944. En 1932 el PCS definió de acuerdo a los lineamientos entonces de la III Internacional, una estrategia de clase contra clase que nos condujo al fracaso porque nos aisló de amplios sectores democráticos; mientras que en 19944 los revolucionarios tuvieron la claridad de construir una poderosa alianza de fuerzas populares que logró la victoria contra el tirano de las aguas azules. Una estrategia adecuada nos permite descubrir el vínculo, el engarce entre una etapa de lucha y la siguiente.

Una estrategia equivocada, sectaria, que solo vea hacia el ombligo del FMLN está condenada al fracaso ya que debilitaría los vínculos con los amplios sectores democráticos que pueden ser ganados a esta pelea. Claro, la línea estratégica no es una brújula segura que siempre acierta, pero si señala con claridad hacia donde queremos ir, cual es nuestro sur, a que puerto queremos llegar y con quienes.

¿Cómo avanzar al socialismo?

Ganando las mentes y los corazones de las amplias mayorías populares. La actual etapa de lucha de clases por la democracia y el actual periodo de gobierno del presidente Funes y del FMLN, transcurre en los marcos históricos del sistema capitalista. No los rompe, sino en muchos aspectos hasta los fortalece ya que respeta y hasta moderniza su régimen jurídico y económico. Así como no toca sus vínculos con el mercado internacional y sus alianzas con el imperio.

Pero permite que amplios sectores populares, y particularmente de la clase obrera, realicen el vital aprendizaje que les enseñe que el sistema capitalista no resuelve sus problemas sino que los agrava, y es un sistema diseñado para favorecer a una minoría propietaria de los medios de producción.

La lucha por el socialismo en El Salvador inicia a mediados de los años veinte del siglo pasado y ha atravesado por múltiples etapas, que van desde la primera tesis universitaria marxista en 1913; los primeros grupos marxistas al interior de la FRTS; pasando por la creación del PCS en 1930, la insurrección indígena-campesina de 1932; la resistencia clandestina contra el dictador Martínez; la creación de la UNT en mayo de 1944; la creación del FUAR en 1961; la fundación del FMLN en 1980 y la llegada del primer gobierno de izquierda en 2009. Las ideas del marxismo pronto cumplirán cien años en nuestra patria. Y hay que celebrarlo.

Todos estos acontecimientos y muchos otros, así como organizaciones y personajes que abrazaron la causa socialista como Farabundo Martí y Schafik Handal han mantenido encendida la llama , incluso en las más difíciles condiciones de persecución y clandestinidad, en las que ser identificado como comunista era una segura condena de muerte.

Los partidarios del socialismo conquistaron en 1992 el derecho a divulgar públicamente sus doctrinas. No
obstante esto, tres años después, el PCS junto con los otros cuatro partidos que constituyeron el FMLN en 1980, las FPL, el ERP, la RN y el PRTC, fueron auto disuelto. El criterio fue el de fortalecer un nivel superior de unidad. Y quizás fue lo más correcto.

Y el FMLN se declara hoy como partido revolucionario, socialista y humanista. Pero no marxista-leninista. Y además abandonó su naturaleza de partido de cuadros para convertirse en un partido de masas, esto en el complejo proceso que lo llevó de ser un invencible ejército guerrillero a ser un poderoso ejército electoral.

Lo que es un hecho es que la idea del socialismo es hoy mucho más aceptada entre la población salvadoreña que en la época de la dictadura militar, no obstante que hoy ya no existe el poderoso campo socialista dirigido por URSS, que existía en aquellos tiempos. Pero se mantiene Cuba Socialista y existe Venezuela Bolivariana. Y existe la RPCh y Vietnam.

Pero todavía existen amplios sectores populares víctimas del anticomunismo, que ha sido la bandera ideológica ensangrentada que ondearon las dictaduras militares por noventa años y con la que siguen navegando los principales medios de comunicación así como el partido ARENA y la gremial ANEP.

Definir una fecha para la llegada del socialismo a El Salvador sería jugar con las cartas de la imaginación. Negar su llegada también sería oponerse obtusamente a las leyes del cambio social. El socialismo llegará, será instaurado, triunfará cuando los sectores populares hayan alcanzado un nivel organizativo y de conciencia tan elevado, que les permita atraer y convencer a la mayoría de la población sobre sus ventajas así como aislar a los sectores más recalcitrantes de la burguesía y de sus aliados internacionales.

Debemos de insistir en que el capitalismo como sistema ha fracasado en el mundo entero (guerras, crisis económica, deterioro ambiental, criminalidad) así como en El Salvador (desempleo, alto costo de la vida, delincuencia). El futuro pertenece al socialismo.

Si será su llegada de forma pacífica o violenta eso dependerá de la resistencia de las clases dominantes. Lo que si es seguro es que será un proceso de transición largo y complejo, con periodos de avance y periodos de estancamiento e incluso de retroceso, como nos lo enseña la experiencia internacional. La revolución socialista modificará las estructuras económicas del país colocando sus palancas fundamentales al servicio de la población. Abrirá un periodo de amplias libertades y profunda participación popular en los asuntos públicos.

La lucha por derrotar a ARENA en el 2014 y 2015 está fuertemente vinculada a crear condiciones que nos permitan avanzar en nuestro desarrollo histórico y que nos faciliten la tarea de educar políticamente a los amplios sectores de la población que sigue infectada con el virus del anticomunismo. Debemos de construir un puente que permita unir nuestras necesidades tácticas (derrotar a ARENA en el 2014 y el 2015) con nuestras tareas estratégicas de lucha por el socialismo. Vincular lo inmediato con lo mediato, el presente con el futuro.

¿Cómo será el socialismo salvadoreño? A partir de nuestra evolución histórica y de las tradiciones de lucha de nuestra clase obrera y sectores populares, puede decirse y deducirse que será democrático, pluralista, inclusivo, con mucha participación popular.



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