martes, 25 de junio de 2013

Colombia/Bogotá: Se Abre Otro Proceso Político Contra la Izquierda

El Procurador General la Nación ha abierto pliego de cargos al Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro, bajo la acusación -o calificación en términos procesales- de haber incurrido en “faltas gravísimas a titulo de dolo”, porque autorizó para asumir la prestación del servicio de aseo a la Unidad  de Servicios Públicos (UAESP), al acueducto y a la empresa Aguas de Bogotá S.A. y por haber expedido el decreto No.564 del 10 de diciembre de 2012, mediante el cual se adoptó el nuevo régimen de aseo porque, según el ente investigador, dicho decreto viola "el principio constitucional de libertad de empresa".
No nos cabe la menor duda de que este es un proceso político contra la izquierda, liderado por un fanático fundamentalista de extrema derecha, que interpreta en la "investigación" el interés de los partidos del régimen y de los grandes empresarios.
El gran capital va por la recuperación del manejo libre y total del presupuesto de la ciudad, cuyo control se le ha complicado y afecta las tasas de ganancia y acumulación de las multinacionales y los empresarios que han manejado tradicionalmente la economía de la ciudad.
Pero fundamentalmente, las derechas van por la recuperación del modelo de ciudad, que se les desajustó y retrasó con los gobiernos de Garzón y Moreno y que tiende a descarrilárseles con la administración Petro. El modelo de ciudad formulado por el actual alcalde afecta los intereses estratégicos de la globalización neoliberal, en la que Bogotá juega un papel geopolítico muy importante para la articulación de la economía regional y hoy particularmente, para la recuperación por las élites imperiales del control político y económico de América Latina. Pero también afecta el modelo de acumulación del capital y el aumento continuo de la ganancia, los niveles de explotación de los trabajadores y la mercantilización de los servicios básicos en contra de la naturaleza y la calidad de vida de la población.
Es un proceso político, porque la calificación misma de las faltas investigadas confronta dos concepciones ideológicas de la política pública del aseo: el aseo como negocio de los empresarios privados y el aseo como obligación pública para el bienestar de la ciudad. Pero además, porque el propósito del proceso es golpear a un dirigente de la izquierda.
Es un proceso político, que busca contener la influencia del ascenso nacionalista, antiimperialista y democrático que vive Latinoamérica como respuesta popular a la recolonización que impulsan las élites imperiales con la globalización neoliberal.
Es un proceso contra las políticas públicas que ha levantado la actual Administración Distrital. Contra el modelo de democratización de la ciudad contenido en los aspectos fundamentales del Plan de Desarrollo y del proyecto de reforma del Plan de Ordenamiento Territorial ( POT ), presentado a consideración del Concejo. Contra la política que busca proteger y recuperar el patrimonio público en áreas que son estratégicas para los intereses populares como servicios públicos, transporte, salud, educación y crédito, áreas que, durante las últimas tres décadas, pasaron de ser responsabilidades y obligaciones del Estado, a convertirse en grandes negocios en la feria neoliberal de la privatización del patrimonio público.
Es un proceso que favorece los carteles de la contratación creados por la ley 80/93 y de las mafias que medran tradicionalmente a su alrededor y que desangran el presupuesto del distrito. Mafias que con la voluntad ética del alcalde, pueden debilitarse, pero que se mantienen, porque en el capitalismo la corrupción es una de las múltiples formas de acumulación.
El proceso es, en síntesis, una confrontación entre la democracia y la antidemocracia, entre la izquierda y las derechas, entre los intereses del gran capital y los intereses del pueblo y de la clase media.
Por supuesto que se han cometido errores de improvisación en la administración del distrito y que hay diferencias con métodos individualistas (que hoy resultan muy costosas para la democracia), pero para la izquierda, esas diferencias no pueden en este momento colocarse por encima de las estrategias y políticas democráticas para la ciudad. La izquierda tiene que estar a tono con los trabajadores y el pueblo que han resistido contra el modelo neoliberal de ciudad, eligiendo alcaldes con propuestas alternativas, que a pesar de las fallas, conflictos y prácticas corruptas, han marcado un camino de esperanza. El triunfo de Petro es parte de esa apuesta política popular y por eso su derrota es fundamental para las derechas que han hecho de la ciudad un negocio.
No nos cabe ninguna duda en cuanto a que si no se organiza desde los territorios y sectores sociales a la población y no se estructura un plan articulado y sistemático de movilización para defender el modelo democrático de ciudad, el Procurador va a sancionar al alcalde Petro. En preparación de esa medida "disciplinaria", ya los grandes medios de comunicación -que crean y manipulan la opinión- han indispuesto a los habitantes con una práctica sistemática y coordinada de mentiras, tergiversaciones y exageraciones en contra la Administración Distrital y el alcalde Petro.
Es este un momento que reclama unir la izquierda y los sectores democráticos de la política y la sociedad para defender con la movilización un pliego concertado de políticas para una ciudad democrática; para buscar que la población se apropie y le de concreción a las políticas que se han formulado en beneficio de los sectores populares; y para avanzar en la construcción del sujeto político colectivo que lidere la lucha democrática y derrote con la movilización ofensivas de las derechas como la que hoy se proponen acometer contra Bogotá.
Alberto Téllez Iregui. - Bogotá D.C., 22 de junio de 2013.


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